Los problemas de salud mental deberían de ser un asunto prioritario para las Administraciones Públicas y el conjunto de la sociedad. Casi nunca prestamos atención a realidades que pensamos que no nos pueden afectar, pero los problemas de salud mental son más comunes de lo que creemos. Los datos hablan por sí solos:

Según un reciente informe de la Organización Mundial de la Salud, el 25 por ciento de la población padecerá algún trastorno mental a lo largo de su vida y más de un millón de personas, entre el 2,5 y el 3 % de la población adulta, tiene un trastorno mental grave.

ATELSAM es una Asociación de Salud Mental sin ánimo de lucro que lleva trabajando en la isla de Tenerife hace ya veintiséis años con personas con problemas de salud mental y sus familias. Comenzó su andadura por la preocupación de estas familias que apenas recibían una asistencia sanitaria adecuada. Mucho ha llovido desde entonces, pero la Directora Gerente de ATELSAM, Ana Julia Concepción, afirma: “Hemos avanzado, pero no con la rapidez que quisiéramos, aunque recibimos algunas ayudas desde las diferentes Administraciones Públicas. Tenemos que prestar atención directa a las personas con problemas de salud mental, pero también la especializada para las familias y su entorno. Además, hace falta más formación sobre esta realidad a todos los niveles educativos y muchos de estos problemas, provienen del consumo de sustancias estupefacientes”.

Precisamente, el consumo de sustancias estupefacientes en adolescentes está ocasionando un aumento de casos relacionados con problemas de salud mental. Los psiquiatras ya han dado la voz de alarma sobre este asunto y lo han hecho en su reciente Curso Nacional de Actualización de esta especialidad: La mitad de los jóvenes diagnosticados de psicosis y esquizofrenia -entre un 40% y un 60%, según la estadística médica que se basa en los diferentes estudios existentes, son consumidores habituales de cannabis.

Detección precoz, clave

La detección precoz y anticipada es vital no sólo para que la persona con problemas de salud mental pueda recuperar su entorno socio-laboral, sino también para que pueda ser constructiva con ella misma y para la sociedad. Su integración es una pieza clave: “En nuestra Asociación forman parte de nuestra Junta Directiva, dos personas con enfermedad mental. Es algo a lo que tenemos que tender. Es decir, que no sólo sean las familias quienes se ocupen y preocupen, sino que esas mismas personas tomen las riendas de su vida y se posicionen en primera persona. De hecho, en Canarias ya existe el programa de empoderamiento “en primera persona”, muy útil para acabar con los estigmas respecto a la enfermedad mental que existe en la calle en el día a día”, asegura Concepción.

Quizás, estemos más acostumbrados/as a convivir con la discapacidad física, de hecho, la tenemos más normalizada pero el trastorno mental es algo que se extiende desde la familia, durante la adolescencia hasta un cambio de trabajo o despido. Entre el 11 y el 27 por ciento de los problemas de salud mental en nuestro país se pueden atribuir a las condiciones de trabajo.

Según la Directora Gerente de ATELSAM: “Se buscan otros nombres para no hablar o no reconocer lo que puede ser realmente un trastorno mental. Forma parte de nuestra vida y no podemos cerrar los ojos ante una realidad que existe más de lo que pensamos”.  

La detección precoz de la enfermedad mental es vital para evitar cuadros más complicados que pueden afectar no sólo a quien la padece, sino también a su entorno.

En ATELSAM existe un trabajo importante con las familias. Concepción señala: “Después de un brote psicótico, el cincuenta por ciento de la estabilidad de la persona con problemas de salud mental depende de la familia. Hay que estar atentos/as y observar a nuestros familiares y amigos, los cambios de conducta, comportamiento, etc.”

Disminuir gasto farmacéutico

Según el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, el coste del trastorno mental es de un 8 % del PIB. Con respecto a este asunto, Concepción señala: “Desde ATELSAM, defendemos que debemos disminuir el gasto farmacéutico y tener más recursos de rehabilitación como psicólogos y terapeutas. Un ejemplo: El ingreso de una persona durante una semana, en la Unidad de Agudos en los dos hospitales públicos de Tenerife, correspondería al sueldo de dos psicólogos durante dos años”.

Derribando estigmas

El trastorno mental supone la segunda causa de discapacidad más frecuente (el 19,6 por ciento). A lo largo de los años, el colectivo de personas con problemas de salud mental y sus familias y personas allegadas ha vivido bajo la losa del estigma. Una losa muy pesada, cargada de falsos estereotipos y prejuicios, que no ha permitido a estas personas dar grandes pasos hacia su integración en la sociedad, su recuperación o su reconquista de derechos. La creencia generalizada de que los problemas de salud mental están íntimamente relacionados con la violencia no tiene base científica alguna. No es cierto que las personas con trastornos mentales sean más agresivas ni tengan más probabilidades de cometer actos violentos ni delictivos que las personas sin estos problemas. Tampoco que sean peligrosas para la sociedad.

De hecho, estas personas son más víctimas de agresiones, malos tratos y abusos que responsables de un acto violento.

Nadie se debería de sentir culpable por tener un trastorno mental y eso depende de todos/as.

 

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