Hoy nos toca coger aguja e hilo. Nos vamos hasta el centro ocupacional de costura de Atelsam, situado en Camino del Hierro, en Santa Cruz de Tenerife. El taller está concebido para acoger a un máximo de quince personas con problemas de salud mental. Abre sus puertas de 8:30 a 13:00, lo que supone y se traduce además en un importante respiro para las familias.

Ana es la responsable de este taller de costura y de guiar a los/las usuarios/as por el apasionante mundo de la confección y la creatividad. Llegó al ámbito de la salud mental con un pensamiento muy abierto y expectante ante su nueva realidad laboral. Asegura que hay muchas etiquetas, pero ella se dio cuenta de inmediato de que la experiencia se traduciría en satisfacción personal y profesional.

Aquí las casi cinco horas se desarrollan en tareas de forrar, tapizar, desmontar costuras y también hay espacio para las manualidades y la pintura.

Una labor donde Ana aplica además técnicas que ayudan al desarrollo de la psicomotricidad, ya que alguno/a de los/las usuarios/as padece dificultades para utilizar la máquina de coser y debido también a sus medicaciones. Lejos de detenerlos/as, no hay impedimento que valga para que estos/as artistas elaboren y creen bolsos, neceseres, carteras, estuches… Nada se les resiste y su mejor recompensa llega con la satisfacción de poder afirmar: “Esto lo he hecho yo”. Creaciones propias fruto de su trabajo.  

Ana destaca además que alguno/a podría tener incluso la posibilidad de conseguir una salida laborar, un aspecto muy importante para seguir dando pasos en la normalización e integración de las personas con problemas de salud mental.

Aquí no sólo realizan la actividad propia del taller, sino que se alternan también otras actividades como la gimnasia con una fisioterapeuta.

En este espacio se mezcla el sonido de una melodía musical de fondo, las máquinas de coser, los utensilios y las conversaciones. Han conseguido que se respire un ambiente de confianza, complicidad, cariño, respeto y cercanía. Hasta el punto de que Ana asegura que son como como sus hijos/as. Además, señala que no sólo se trata de trabajar sino de interactuar, compartir y crear vínculos. En definitiva, se fomenta la socialización para combatir la tendencia al aislamiento de muchas de estas personas.

Aunque los materiales no abundan y los recursos “son los que son”, este es un ejemplo claro de que el ingenio se agudiza y aquí se disparan la creatividad y las buenas ideas. Con poco, se puede hacer mucho y ellos/as son un ejemplo y lo demuestran cada día.

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